sábado, 8 de septiembre de 2012

Construyendo pedagogías para la Patria Grande




 Por Carla Wainsztok


1: Introducción

Para poder construir universidades latinoamericanas y que esto suponga algo más que un adjetivo es necesario reflexionar sobre las prácticas docentes que allí se realizan. Además es preciso sistematizarlas, construir nuevos conocimientos Es decir poder nombrar nuestras prácticas. Por ello afirmamos que es necesario conocer las tradiciones pedagógicas latinoamericanas. ¿Cuántas veces utilizamos un concepto sin preguntarnos mucho por él? Es decir lo naturalizamos, lo damos por sentado. ¿En cuántas ocasiones no podemos nombrar nuestras prácticas? ¿Cómo podemos inscribir nuestras prácticas en las pedagogías de nuestra América?

Nuestro proyecto implica reflexionar sobre la potencialidad de las pedagogías latinoamericanas entendiendo por potencialidad “un modo de organizar la reflexión sobre el sujeto humano, cuyo principal desafío es romper los parámetros, o lo que se ha definido también como las convenciones que impiden vernos a nosotros mismos en todas nuestras posibilidades” (Zemelman, H.: 2007, 9)

Al no reconocernos, al no reconocer nuestras pedagogías, sólo nos queda leer las prácticas pedagógicas escritas en otras latitudes y otros tiempos. No nos mueve un impulso provinciano, simplemente mirar y pensar desde el Sur y desde allí desplegarnos a la humanidad. Comunidad-escuela, comunidad-barrio, comunidad- patria, comunidad-Patria Grande, comunidad-humanidad.

2: Definiciones de lo pedagógico

“Como campo disciplinar que reflexiona sobre las formas de transmisión de la cultura, debe exigírsele rigor y coherencia a la hora de construir discursos propios e inteligibles que puedan ser compartidos y rebatidos por estudiosos, profesores, investigadores e interesados en las diferentes dimensiones de la educación. Pero no en menor medida, a la pedagogía le corresponde (…) trabajar para generar y consolidar nuevas modalidades de explicar, enseñar, transmitir conocimientos y saberes que la época y el lugar donde se desarrolla considera valiosos” (García Molina, 2003: 52)

Lo pedagógico como un...

“Volver a pensar, desde una orientación epistemológica y teórica diferente a las hegemónicas, el pensamiento pedagógico de nuestros días. Nos guía la esperanza de generar también nuevas orientaciones para la praxis educativa. Porque, como ya se ha apuntado, en nuestra condición de pedagogos, el discurso teórico debe llamar a la acción e invitar a un despliegue y poder de materialización en ella. Su tensión le hace existir en esa imaginaria intersección entre lo escrito, lo hecho y lo que queda por hacer” (García Molina, 2003: 52)


Para nosotras/os la enseñanza y la reflexión sobre la misma es una promesa con las nuevas generaciones. Pero incluso en nuestros países con historias de exilios, destierros, reunir las viejas y las nuevas generaciones en un relato no es un dato menor. De ello también se nutre la pedagogía, como diálogo intergeneracional. Las dictaduras destruyeron la posibilidad de ese diálogo; que hoy se está reconstruyendo. Entonces la pedagogía nuestroamericana también como filiación simbólica. Es ahí donde generación y transmisión se dan la mano.
¿Acaso no nos roza, a nosotros también, una ráfaga del aire que envolvía a los de antes? ¿Acaso en las voces a las que prestamos oído no resuena el eco de otras voces que dejaron de sonar? ¿Acaso las mujeres a las que hoy cortejamos no tienen hermanas que ellas ya no llegaron a conocer? Si es así, un secreto compromiso de encuentro está entonces vigente entre las generaciones del pasado y la nuestra. Es decir: éramos esperados sobre la tierra (Benjamín, 2007: 22)
Una o un docente susurra en el aula un secreto. Se trata de una conversación, no del peso en nuestros cuerpos de las generaciones pasadas, sino de una conversación entre los vivos y los muertos.“No se trata de que lo pasado arroje su luz sobre lo presente o lo presente sobre la pasado; la imagen es aquello en donde el pasado y el presente se juntan par constituir una constelación” (Benjamín, 2007: 22)
Y dicha constelación permite que la transmisión no sea algo mecánico, una “concepción bancaria” sino como la posibilidad de compartir relatos.
Recordemos que relatar significa unir los lazos. Y esto nos permite afirmar que uniendo lazos de escritura y lectura estamos construyendo una comunidad.
“La transmisión sería así una página escrita, un relato que cuenta la gesta de los predecesores y que cada uno podrá leer o rescribir a su manera (…) Esta confusión entre transmisión y tradición tendría como efecto el apartarla transmisión de la universalidad. Pone en evidencia la muerte de la creación, la muerte del texto, y la sujeción del sujeto a valores destinados a la pretrificación” (Hassoun, 1996: 175-177)
Transmitir es crear, es inventar no sólo hacer el arqueo de los tesoros de los tiempos idos. Transmitir es esperar con alegría que las/os estudiantes sueñen nuevos sueños. Pero para soñar de nuevo y lo nuevo se necesitan de palabras, de relatos “Tal vez habría que pensar si los docentes, en esa complejísima trama que implica la transmisión, no estamos siempre, cada vez que se concreta, dando con el lenguaje un alimento que implica porvenir” (Pradelli, 2011: 23)
Transmitir puede ser entonces ese lugar, ese espacio que nos permita encontrarnos en un tiempo. Espacio y tiempo. Pero ya no en la constelación del pasado y del presente, sino también donde se suman los futuros. Mis “viejos estudiantes” ya son los “nuevos docentes”. Y es en este presente-futuro donde se juega la transmisión no sólo de contenidos, sino de creencias, convicciones, apuestas es decir de cosmovisiones. ¿Quién puede saber que pasa con las ideas-semillas que transmite un/a maestro/a?
“La transmisión supone objetos frágiles y seres mortales, y entre esos seres supone una estructura de lugares ala vez temporal y simbólica, como también una palabra que signifique que otro puede venir a su vez; hacerse adulto en su momento, padre o madre a su hora, o profesor, siguiendo a otros (…) Transmitir un ‘saber’ transmitir conocimientos, es reconocer en otro sujeto la capacidad de saber ese saber, de desearlo, de entenderlo, de desarrollarlo” (Cornu, 2004: 28)
La enseñanza entonces como un don del presente, como una promesa
“Quien elige enseñar, sólo puede sostener su tarea si mantiene abierta la convicción de que vale la pena conocer el mundo y que cada niño es merecedor de ese legado; así como también si sostiene la idea de que el mundo puede ser mejor de lo que ha sido (…) Es un amor que se parece mucho a la justicia. El amor político se traduce en dos convicciones clave que orientan la tarea docente. Una de ellas es el derecho de educabilidad; la posibilidad de que cada niño ingrese a la escuela y que no se cuestione su derecho a permanecer en ella. Esto exige que el maestro confíe en las posibilidades de cambio de cada estudiante, en que puede aprender, en que puede avanzar sin límites prestablecidos desde afuera. La segunda convicción es el derecho de educatividad, que atañe a la relación del docente con el mundo. Implica que el maestro enseñe algo que considera valioso para sí y para los demás, no es algo anodino o dejado heterónomamente, algo que le resulta ajeno e irrelevante. La educatividad del objeto de enseñanza se percibe en la pasión de cada maestro por conocer y enseñar, porque algo valioso del mundo que construyeron las generaciones anteriores está en sus manos y siente la necesidad de comunicarlo a las generaciones que siguen” (Siede, 2007: 246-247)
Pero la herencia, lo transmitido nos es dejado por otras/os pero eso no lo vuelve propio. Lo propio debe ser apropiado. Nuestras pedagogías deben ser construidas, creadas, inventadas y apropiadas.
“No quisiéramos construir una pedagogía que, como siempre, refleje los avances ocurridos en otros países, bajo otra historia, otras condiciones sociales, otras prospectivas. Si pensamos que hay que analizar esos aportes, interpretándolos en función de nuestra particular historia”  (Silber, 2000: 118)
Pero aún más nuestra pedagogía latinoamericana no lo es por un tema geográfico sino por su interpretación en clave geopolítica. Se trata de leer desde el Sur, construir una epistemología del Sur, entendiendo por esta
“la búsqueda de conocimiento y de criterios de validez del conocimiento que otorguen visibilidad y credibilidad a las prácticas cognitivas de las clases, los pueblos y de los grupos sociales que han sido históricamente victimizados, explotados y oprimidos, por el colonialismo y el capitalismo globales. El Sur, es, pues, usado aquí como metáfora del sufrimiento humano sistemáticamente causado por el colonialismo y el capitalismo” ( De Sousa Santos, 2009:12)
Si la pedagogía nos convoca con el porvenir, con la esperanza, con la alegría, no podemos desoír los dolores “distantes” de otros sures. ¿Hay algo “del orden de lo extraño” frente al sufrimiento de las/os otras/os? Creemos que una de las características de nuestras pedagogías es que nada de lo humano nos es ajeno.

3. Pedagogías latinoamericanas
Leyendo a Simón Rodríguez, José Martí, Saúl Taborda, José Carlos Mariátegui, Gabriela Mistral, Jesualdo, Luis Iglesias, Paulo Freire, Constantino Carvallo Rey, Hugo Zemelman y Estela Quintar descubrimos que estas/os maestras/os tienen en común lo que podríamos llamar los puntos nodales de nuestras pedagogías. Estas ideas son:
a) igualdad y diferencias
b) trabajo
c) alegría
d) esperanza
e) autonomía
f) ciudadana/o y pueblo
g) patria y humanidad.
h) hoy y mañana
i) formación y trabajo docente
j) creación

Es decir retomando al maestro José Martí no hay falsas dicotomías, hay una filosofía relacional. Por ello el uso del y como conjunción, como sumatoria es intencional.
Tal vez algún lector/a crea que estos puntos están presentes en todas las pedagogías, sin embargo en nuestras pedagogías se articulan de una manera diferente.  

4. José Martí precursor de las pedagogías latinoamericanas

El apóstol de América nace en 1853 en Cuba y muere defendiendo la independencia de su territorio en la batalla de Dos Ríos en 1895.

En un texto que se llama Educación Popular, Martí distingue entre educación e instrucción. La educación se refiere al sentimiento y la instrucción al pensamiento. Esta es en sí misma una definición clásica, la instrucción es individual y tiene que ver con los conceptos y la educación es colectiva y tiene que ver con los valores, pero Martí insiste para que haya buena educación tiene que haber buena instrucción, puesto que “las cualidades morales suben de precio cuando están realizadas por cualidades inteligentes (…) El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos. Un pueblo instruido ama el trabajo y sabe sacar provecho de él” (Martí, J.: 2001, 375-376)

Además de la distinción antes mencionada nos interesa la relación entre educación y trabajo. En su texto Una escuela de artes y oficios en Honduras sostuvo “La Escuela de Artes y Oficios es invención muy buena; pero sólo puede tenerse una, y para hacer todo un pueblo nuevo no basta. La enseñanza de la agricultura es aún más urgente; pero no en escuelas técnicas, sino en estaciones de cultivo; donde no se describan las partes del arado sino delante de él y manejándolo; y no se explique en fórmula sobre la pizarra la composición de los terrenos, sino en las capas mismas de tierra; y no se entibie la atención de los alumnos con meras reglas técnicas de cultivos, rígidas como las letras de plomo con que se han impreso, sino que se les entretenga con las curiosidades, deseos, sorpresas y experiencias, que son sabroso pago y animado premio de los que se dedican por sí mismos a la agricultura” (Martí; J.: 1980, 172)

Martí tiene una consideración positiva del trabajo. El trabajo es entendido como proceso creativo. “El hombre crece con el trabajo que sale de sus manos (...) el que debe su bienestar a su trabajo, o ha ocupado su vida en crear y transformar fuerzas, y en emplear las propias, tiene el ojo alegre, la mano pintoresca y profunda, las espaldas anchas, y la mano segura. Se ve que son ésos los que hacen al mundo; y engrandecidos, sin saberlo acaso, por el ejercicio de su poder de creación, tienen cierto aire de gigantes dichosos, e inspiran ternura y respeto” (Martí, J.: 2001, 285)

Y en el texto homenaje a Karl Marx prosigue “El trabajo embellece. Remoza ver a un labriego, a un herrador, o a un marinero. De manejar las fuerzas de la naturaleza, les viene ser hermosos como ellas” (Martí, J.: 2005, 114)

Sin embargo educar para el trabajo no se opone a la educación para la vida

En 1883, Martí escribe “Al mundo nuevo corresponde una universidad nueva. (..) Es criminal el divorcio entre la educación que se recibe en una época y la época. Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer de cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podría salir a flote, es preparar al hombre para la vida” (Martí; J.:2001,281)

Martí a lo largo de su vida no cree en las falsas dicotomías por ello respecto a la educación pudo afirmar “Y no está la reforma completa en añadir cursos aislados de enseñanza científica a las universidades literarias, sino en crear universidades científicas sin derribar por eso jamás las literarias, en llevar el amor a lo útil y la abominación de lo inútil, a las escuelas de letras; en enseñar todos los aspectos del pensamiento humano en cada problema, y no –con lo que se cometa alevosa traición- un solo aspecto en llevar solidez científica, solemnidad artística, majestad y precisión arquitecturales a la Literatura (…) La literatura de nuestros tiempos es ineficaz, porque no es la expresión de nuestros tiempos” (Martí; J.: 2001,283)

Martí reflexiona sobre los nuevos tiempos, “los tiempos están revueltos; los hombres están despiertos” (Martí, J.: 2001,284); “el mundo está de cambio” (Martí; J.: 2001,290)

Como puede percibirse hay una gran preocupación respecto a la distancia entre la formación y la época. La hacemos nuestra preocupación.

El maestro cubano duda del saber y los propósitos de enseñar de los pedantes “No enviaríamos pedagogos por los campos, sino conversadores. Dómines no enviaríamos, sino gente instruída que fuera respondiendo a las dudas que los ignorantes les presentasen o las preguntas que tuviesen preparadas para cuando vinieran (…) En suma, se necesita abrir una campaña de ternura y de ciencia, y crear para ella un cuerpo, que no existe, de maestros misioneros” (Martí, J.: 2001,289)

Maestros misioneros, una primer lectura nos haría desconfiar de esta imagen. La cercanía a un discurso religioso pero también positivista de la docencia como apostolado, lo haría volver refractario, sin embargo es necesario dar batalla semiótica sobre el concepto de misión.

Una definición que nos interesa dentro de la concepción martiana sería obra o función moral que se tiene que realizar por el bien de alguien y en ese punto queremos recordar la siguiente idea “Al venir a la tierra todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después en pago, el deber de contribuir la educación de los demás” (Martí, J.: 1991, 375)

La idea de Martí consistía en “llevar los maestros por los campos. No sólo explicaciones agrícolas e instrumentos mecánicos, sino la ternura que hace tanta falta y tanto bien a los hombres. El campesino no puede dejar su trabajo para ir sendas millas a ver figuras geométricas incomprensibles, y aprender los cabos y los ríos de las penínsulas del Africa y proveerse de vacíos términos didácticos, Los hijos de los campesinos no pueden apartarse leguas enteras día tras día de la estancia paterna para ir a aprender declinaciones latinas y divisiones abreviadas. Y los campesinos, sin embargo son la mejor masa nacional, y la más sana y jugosa, porque recibe de cerca y de llano los efluvios y la amable correspondencia de la tierra en cuyo trato viven. Las ciudades son la mente de las naciones, pero su corazón, donde se agolpa, y de donde se reparte la sangre, está en los campos” (Martí, J.: 2001, 290)

Entre julio de 1889 y octubre del mismo año Martí es editor de la revista “La Edad de Oro” una revista infantil que aquí tomamos como otra práctica pedagógica martiana.

En su título ya se afirma que es una publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América.

En la editorial del primer número Martí afirma “Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin la luz  (…) Para eso se publica la EDAD DE ORO, para que los niños americanos sepan como se vivía ante y se vive hoy, en América, y en las demás tierras; y como se hacen tantas cosas de cristal y de hierro, y las máquinas de vapor, y los puentes colgantes, y la luz eléctrica (…) Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, por que los niños son la esperanza del mundo. Y queremos que nos quieran y nos vean como cosa de su corazón. (…) Así queremos que los niños de América sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros” (Martí, J.: 1889,1)

En ese primer número, la primer nota se llama Tres héroes, en la misma, Martí les cuenta a los niños y las niñas sobre Bolívar, Hidalgo y San Martín, le sigue la traducción de un cuento (Meñique) y la historia de la Ilíada dando cuenta de que nuestra Grecia es más importante que la Grecia de los Arcontes.

Posteriormente hay un artículo sobre los juegos, otro cuento y lo que se llama La última página, en la misma puede leerse “Treinta y dos páginas es de veras poco para conversar con los niños queridos, con los que han de ser mañana hábiles como Meñique, y valientes como Bolívar, poetas como Homero ya no podrán ser, porque estos tiempos no son como los de antes, y las aedas de ahora no han de cantar guerras bárbaras de pueblo con pueblo para ver cual puede más, ni peleas de hombre con hombre para ver quién es más fuerte (…) Los versos no se han de hacer para decir que se está contento o se está triste, sino para ser útil al mundo, enseñándole que la naturaleza es hermosa, que la vida es un deber, que la muerte no es fea, que nadie debe estar triste ni acobardarse mientras haya libros en la librería, y luz en el cielo y amigos, y madres (…) Antes todo se hacia con los puños, ahora la fuerza está en el saber, más que en los puñetazos, aunque es bueno aprender a defenderse, porque siempre hay gente bestial en el mundo, y porque la fuerza da salud, y porque se ha de estar pronto a pelear, para cuando un pueblo ladrón quiera venir a robarnos nuestro pueblo” (Martí, J.: 1889,32)

Del número dos queremos mencionar, la nota sobre músicos y pintores pues en la misma hay una definición de educación “Cada ser humano lleva en si un hombre ideal (…) la educación empieza con la vida, y no acaba sino con la muerte. El cuerpo es siempre el mismo, y decae con la edad; la mente cambia sin cesar, y se enriquece y perfecciona con los años. Pero las cualidades esenciales del carácter, lo original y enérgico de cada hombre, se deja ver desde la infancia en un acto, en una idea, en una mirada(…) Lo general es que el hombre no logre en la vida un bienestar permanente sino después de muchos años de esperar con paciencia y de ser bueno, sin cansarse nunca” (Martí, J.: 1889, 57)

En el último número Martí va anunciando a donde lo llevan sus ideales “Se ha de conocer las fuerzas del mundo para ponerlas a trabajar (…) pero el hombre ha de aprender a defenderse y a inventar, viviendo al aire libre, y viendo la muerte de cerca (…) Hay que ir de vez en cuando a vivir en lo natural y a conocer la selva” (Martí, J.: 1889,128)

En 1895, Martí le escribe una carta de despedida a María, va a organizar desde el amor una guerra, una guerra de liberación, esta epístola preanuncia otra escrita por otro revolucionario a sus hijos. “Cuando alguien me es bueno y bueno a Cuba, le enseño tu retrato. (…) Espérame, mientras seas que yo viva (…) Enseñar es crecer (…) Yo no recuerdo, entre los que tú puedas tener a mano, ningún libro escrito en este español simple y puro. Yo quise escribir así en La Edad de Oro; para que los niños me entendiesen, y el lenguaje tuviera sentido y música.(…) Estudia, mi María, trabaja y espérame(…) Tengo la vida a un lado de la mesa, y la muerte a otro, y un pueblo a las espaldas; y ve cuántas páginas te escribo (…) Y si no me vuelves a ver, haz como el chiquitín cuando el entierro de Frank Soriano: pon un libro, -el libro que te pido –sobre la sepultura. O sobre tu pecho, porque ahí estaré enterrado yo si muero donde lo sepan los hombres. Trabaja. Un beso. Y espérame” (Martí, J.: 2005,156)

En 1891, se publicaba el manifiesto Nuestra América. De todos los análisis plausibles vamos a centrarnos en los siguientes ejes: el lugar de las ideas, el conocimiento, la universidad, la razón; la falsa dicotomía civilización-barbarie, el odio, las razas; el sujeto: los oprimidos, el hombre nuevo.

En relación a las ideas, Martí sostiene “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras” (Martí, 2005:8) y continúa “una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse como quienes van a pelear juntos” (Martí, J.: 2005, 8)

Las ideas, son herramientas, son armas, las ideas son para conocerse y reconocerse. ¿Quiénes han de conocerse? los pueblos. “Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor (…) es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes” (Martí, J.: 2005, 8)

El desconocimiento de nosotros mismos es mentalidad aldeana “El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de la razón, entró desatiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón, la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de uno sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu” (Martí, J.: 2005,11)

El problema de la Independencia es entender que “la revolución triunfó con el alma de la tierra (…) con el alma de la tierra había que gobernar y no contra ella ni sin ella” (Martí, 2005:11) Somos el libro importado y el alma de la tierra, somos el libro importado y las botas de potro, somos alpargatas y libros. “Si la República no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la República” (Martí, J.: 2005, 12)

Estamos frente a una definición ampliada de razón y república. La razón y la república somos todos, “nuestra América mestiza” (Martí, J.: 2005, 13)

En Nuestra América mestiza, “conocer es resolver” (Martí, J.:2005,10), “pensar es servir” (Martí, J.: 2005, 14) y el leer es para aplicar “no para copiar” (Martí, J.: 2005, 14)

Afirma Martí que “las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación” (Martí, J.: 2005, 12)

Para conocer, pensar, crear es necesario que las instituciones educativas estén como diría Martí acorde a los tiempos  “¿Cómo han de salir de las Universidades los gobernantes, si no hay Universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen (…) El premio no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive (…) La universidad europea debe ceder a la universidad americana”. (Martí, J.:2005,12)

“No hay batalla entre civilización y barbarie, sino entre falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende  prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés” (Martí, J.:2005, 10)

Sobre el desdén del hombre natural “han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición” (Martí, J.: 2005,10)

Contra este menosprecio del hombre natural es necesario “un conocimiento situado, que demanda una atención continua a la identidad, la conducta y al involucramiento en la vida pública (…) Nuestra América conlleva así un fuerte componente epistemológico. En vez de importar ideas extranjeras, uno debe buscar las realidades específicas del continente desde una perspectiva latinoamericana” (De Sousa Santos; B.: 2009, 229)

Es en este sentido que “ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil, de la resistencia del libro contra la lanza, la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo (…) se empieza, como sin saberlo a probar el amor” (Martí, J.:2005,12)

Es interesante la relación entre libro europeo, yanqui y el odio, Martí nos convida a pensar desde nuestro continente y con alegría. Pero no es una alegría simplista, no hay alegría más grande que colaborar en la construcción de nuestros relatos.

En Nuestra América, “Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas” (Martí, J.: 2005,14)

Frente el odio y al exterminio, enfrentados a los “los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería” (Martí, J.: 2005, 12) de la vereda de la vida, del respeto, la diversidad y “ En pie, con los ojos alegres de los trabajadores se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos” (Martí, J.:2005, 13)

Es “significativo que Martí, tan atento siempre a los valores latinoamericanos, no publicara un solo trabajo sobre Sarmiento, ni siquiera a raíz de su muerte en 1888” (Fernández Retamar, R.:1973, 83)

Sarmiento por su parte si habló de Martí, “Una cosa le falta a don José Martí para ser un publicista (…) fáltale regenerarse, educarse, si es posible decirlo, recibiendo del pueblo en que vive la inspiración, como se recibe el alimento para convertirlo en sangre que vivifica (…) Quisiera que Martí nos diera menos Martí, menos español de raza y menos americano del Sur, por un poco más del yankee, el nuevo tipo del hombre moderno” ((Fernández Retamar, R.: 1973, 90)

 Pero son otros los hombre nuevos americanos: son trabajadores, campesinos, indios que conforman nuestra América mestiza son “los oprimidos” (Martí, J.: 2005, 11) con los cuales “había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores” (Martí, J. :2005, 11)

Decíamos que Nuestra América es un texto pedagógico y forma parte de la pedagogía martiana, es una pieza más de este palimpsesto formativo y esto más allá de pensar el conocimiento y la razón.

Nuestra América es un escrito que deviene en programa de acción. Nos indica cuáles son las tareas a realizar en nuestro continente mestizo, con quiénes nos habremos de hermanar y, como buen relato pedagógico nos vincula con la alegría y con el devenir.

Bibliografía

Benjamín, Walter, 2007. Sobre el concepto de Historia. Buenos Aires. Cooperativa Chilavert Artes Gráficas.

Cornu, Laurence, 2004. “Transmisión e institución del sujeto. Transmisión simbólica, sucesión, finitud” en La transmisión en las sociedades, las instituciones y los sujetos Buenos Aires, Novedades Educativas.

De Sousa Santos, B. Una epistemología del SUR. Buenos Aires. Clacso
Martí, J. (2005) Carta a María Montilla en Nuestra América y otros escritos. Buenos Aires. El Andariego

García Molina, José, 2003. Dar (la) palabra, Barcelona, Gedisa

Hassoun, Jacques, 1996. Los contrabandistas de la memoria. Buenos Aires, Ediciones de la Flor.

Martí, J. (2005) Karl Marx en Nuestra América y otros escritos. Buenos Aires. El Andariego

Martí. J. (1951) Apuntes inéditos, La Habana Publicaciones Archivo Nacional de Cuba.

Martí. J. (1980) Autores Americanos Aborígenes en Nuestra América. Buenos Aires. Losada

Martí, J. (2001) Obras completas. La Habana. Centro de Estudios Martianos.
           
Martí, J. (1991) Obras completas. La Habana. Editorial Ciencias Sociales

Martí, J. (1985) Revolución en la enseñanza La Habana  Anuario del Centro de Estudios Martianos.

Martí, J. (1980) Una escuela de artes y oficios en Honduras en Nuestra América Buenos Aires. Losada

Martí, J. (1889) La Edad de Oro. Nueva York, Da Costa Gómez.
Larrosa, Jorge, 2000. Pedagogía Profana. Buenos Aires, Novedades Educativas.

Pradelli, Angela, 2011. La búsqueda del lenguaje. Buenos Aires, Paidós

Siede, Isabelino, 2007. La educación política. Buenos Aires, Paidós

Silber, Julia, 2000. “Acerca de la construcción del campo pedagógico desde el paradigma crítico” en Análisis político y propuestas pedagógicas. Buenos Aires. Aique.

Zemelman, H. (2007) El ángel de la historia. Barcelona. Anthropos.

lunes, 25 de junio de 2012

Patria Grande: Liberación o dependencia


Por Mariano Osuna

Patria Grande vs Iluminismo europerizante

En la actualidad se está dando una nueva reorganización del Capitalismo. Tal vez sea su transformación más severa en los últimos cuarenta años. Frente a esto,  es menester comprender que los países centrales enfrentan las crisis desde un piso económico mucho más alto que el nuestro, pero no obstante por primera vez la tasa de desempleo es mayor en los países centrales. Es cierto, por otro lado, que la recomposición imperial se encuentra latente; ejemplos son los golpes de Estado en Honduras y Paraguay, el intento de golpe a Correa en Ecuador, las desestabilizaciones golpistas agro-mediáticas en Bolivia y Argentina.
Lo relevante es que ahora la crisis no podrá ser trasladada tan fácilmente como antes a los países de América Latina, porque ya vivimos la lamentable etapa del neoliberalismo encendido, porque los pueblos están forjando otras experiencias populares, porque estamos en la oportunidad histórica de seguir derrotando las estructuras y legislaciones neoliberales, de institucionalizar nuevas formas populares de gobernanza, y porque nos encontramos frente al desafío posible de consolidar reales lazos políticos, económicos, sociales y culturales entre nuestros pueblos.
Somos protagonistas del momento donde estamos, con agonía, saliendo de las arcaicas estructuras neoliberales. Pero aún nos falta construir un nuevo modelo económico que vaya en línea con los nuevos vientos que soplan en nuestra patria grande. Las voces populares que hoy representan a la mayoría de los países de la región no alcanzan; la situación compleja requiere ir pensando nuevas formas de organización en este siglo XXI que nos liberen de la dependencia de las grandes potencias mundiales y que no nos encuentre como abonados pagadores de la crisis-restructuración del capitalismo.
Juan Domingo Perón decía que “la humanidad hasta nuestro días, está formada por dos grandes núcleos, el que trabaja, y otro, el que vive del que trabaja”. De esta manera es necesaria (como plantea Freire) la unidad de los oprimidos para que con conciencia social y política, y mediante una militancia organizada, logremos consolidar nuevas formas políticas, económicas, sociales, culturales y económicas pensadas desde nuestra tierra, desde nuestras necesidades, de pie y al lado de nuestro pueblo. Lo nuevo significa descartar las nefastas recetas neoliberales e imperialistas, rastrear en nuestra historia nuestras raíces, nuestras costumbres, nuestro lenguaje, nuestras formas de organización; tomarlas y colocarlas como protagonistas de nuestras luchas, al lado de los humildes, de los/as trabajadores/as, de las barriadas populares. Sólo luchando al lado de los excluidos por el neoliberalismo, con los pies en el barrio, con la cualificación de los cuadros y la unificación de los sectores populares, consolidaremos la real y verdadera liberación de los pueblos en esta independencia inconclusa y la patria grande latinoamericana.

Política vs Corporaciones: Coyuntura nacional
Néstor Kirchner afirmaba que esta es una transformación de poner todos los días un ladrillo, colocando al movimiento popular y al Estado al límite de cada coyuntura. No obstante tenemos nuestras mentes atravesadas por el neoliberalismo, triunfante por varios años. Esto nos condiciona a la hora de enfrentar las nuevas condiciones del proceso capitalista.
“Unidos y organizados” no es una simple consigna, es la representación de los dos grandes objetivos a corto plazo: seguir profundizando la disputa simbólica y cultural en cada uno de los frentes: los barrios, los sindicatos, los gremios, las universidades y escuelas, etcétera; y por otro lado, institucionalizar las luchas sociales ganadas y la apoyatura social para seguir avanzando en la disputa por la distribución de la riqueza. Estos avances deben encontrarnos unidos y organizados frente a la reunificación de la derecha a nivel mundial, en América, y específicamente en nuestro país.

miércoles, 13 de junio de 2012

De Hegemonías y Ficciones: Nostalgias del pasado.


Por Mariano Osuna.

Marx nos decía que la historia se repetía dos veces: una como tragedia y otra como comedia. La insólita ficción montada por Jorge Lanata (fundador de Data 54, Página 12, Revista 23, Miembro de la CONADEP, gran opositor del diario Clarín y denunciante de Papel Prensa en los noventa) leyendo una carta abierta a Cristina Férnandez me hizo reflexionar sobre qué pensaría Rodolfo Walsh de este hecho. La gran paradoja tal vez sea que mientras Walsh se enfrentaba a la Junta Militar (es decir al poder político y económico hegemónico), Lanata se enfrenta al único proceso popular desde la vuelta a la democracia. 
Recordando esa frase de Marx, visualizamos el aire nostálgico del 2008. El error en la comunicación del objetivo que perseguía el gobierno con la Resolución 125, fue aprovechado por los sectores agromediáticos para dañar la institucionalidad de un gobierno popular con el afán de lograr (como en los viejos tiempos) su desestabilización.
Frente a una dirigencia opositora sin ideas o proyectos alternativos, los medios oligopólicos de comunicación audiovisuales o gráficos, las grandes entidades financieras, las cuatro entidades agro-oligárquicas y la Iglesia Católica unifican esfuerzos para construir esa fuerza política alternativa frente a la incapacidad que los dirigentes de los diversos partidos opositores tienen. Esta construcción de un partido virtual, pero con poder real, ha intentado en estos últimos meses recrear con nostalgia aquéllos meses del 2008.
Esta teatralización fue un fracaso por diversas razones. En primer lugar, porque aún el 54 % sigue siendo un fuerte mecanismo de respaldo teniendo en cuenta que aún no ha pasado ni siquiera ¼ de este segundo mandato; por otro lado, hoy se manifiesta una organización del campo popular (aún con sus bases precarias) diferente a la del 2008, acompañada por la consolidación de la conciencia popular y de la disputa de dos modelos claramente definibles; en tercer lugar, los medios masivos de comunicación y las entidades agropecuarias no cuentan con la misma legitimidad social que en la 125; y por último, la información es una herramienta de poder que cuenta con otra interpelación y criticidad en los lentes sociales. 
La frase de Marx mencionada al principio, también nos sirve para analizar “otra nostalgia del pasado”, esto es la salida espontánea de los lumpers y la clase media-alta a la plaza de mayo con sus cacerolas. El hecho se repite (como comedia) una década después para convencernos aún más que “cuanto más organizado y unificado esté el campo popular, más visibles serán los errores de la derecha”.
En España los indignados piden trabajo, en Grecia reclaman comida, en Chile exigen educación pública y gratuita, y en Argentina piden comprar dólares.
Estos tres acontecimientos, analizados desde la frase de Marx, nos muestran el fracaso (provisorio) de la derecha por desestabilizar este gobierno

Ladrillo por ladrillo
No obstante, no debemos con aire triunfalista pensar que la derecha ha perdido. Subestimar el enemigo es uno de los errores más grandes que podemos cometer (porque estos sectores no creen en la Democracia, pero la utilizan como su forma de gobierno; y cuando no pueden tener un parlamento sumiso simplemente lo resuelven con un golpe de Estado).
Nuestra tarea es materializar lo que en lo discursivo parece que tenemos claro: construir en acciones concretas la idea de “Unidos y Organizados”. Nuestro objetivo es derrotar las estructuras neoliberales o heredadas de épocas nefastas de nuestro país. Uno de los debates que se presentan es ¿cómo seguimos después del 2015? Hay tres alternativas frente a esto: retroceder con las conquistas logradas, profundizar este modelo, o avanzar hacia una nueva forma social, política, económica y cultural (socialismo criollo o nacional).
El Socialismo del S. XXI nos plantea nuevas estrategias. La construcción de ladrillo por ladrillo significa avanzar en la consolidación de nuestras conquistas, darle cada vez más poder real al pueblo, llegar al fifty -fifty (50 y 50), cualificar la organización popular, formar cuadros políticos, y avanzar hacia esa utopía posible: el socialismo nacional. Los presidentes Kirchner, Correa, Chávez y Morales claramente fueron y son ejemplos de este nuevo socialismo.

Como Comedia y tragedia: un cuarto elemento.

La crisis internacional plantea una reconversión del sistema capitalista. Este proceso condiciona fuertemente a los países más dependientes de las potencias imperialistas; pero en un mundo tan globalizado (donde los límites son cada vez más permeables) no importan los esfuerzos que realicen los países, la crisis igual los alcanza.
El kirchnerismo ha sido un punto de ruptura con muchos lazos coloniales: el no al ALCA, la nueva negociación de la deuda externa, el nuevo rol del Estado, la voluntad política de ampliar la cobertura y el reconocimiento de derechos humanos, entre otros. No obstante persisten viejas estructuras neoliberales y pro-coloniales en la estructura del Estado, esto nos plantea una de las contradicciones más importantes de todo Estado moderno liberal: su aparato institucional garantiza y viola, al mismo tiempo, los derechos de los sujetos.
Por esto último, es importante entender que desde el 2003 los gobiernos nacionales han abierto el juego para que la política no sea una herramienta de dominación, sino de liberación al alcance de las clases populares.
Unidos y Organizados no es una simple frase mística; es una clara invitación a que estemos preparados a los embates imperiales y oligárquicos. En otras palabras es un llamado a ser protagonistas en esta historia.
La inflación no es un hecho menor. Tal vez sea el problema más importante para la clase trabajadora y también para el gobierno. La paradoja es que el Estado no puede resolver esta aporía por la simple razón de que los precios son fijados por el mercado, más específicamente por cuatro o cinco grandes empresas especuladoras.
La organización en los barrios, en las universidades, en las escuelas, en los gremios, en los sindicatos y en todas las trincheras (diría Gramsci, también el gordo Cooke) nos van a permitir unificar el campo popular y defender este gobierno de la manipulación de lo sectores cipayos de nuestro país. Los medios de comunicación, las entidades financieras, los especuladores, las entidades agropecuarias, la Iglesia esperan cualquier acontecimiento político para sacar un rédito favorable a sus intereses antinacionales.
Los sectores populares no deben tener tutela, deben ser conscientes de la coyuntura histórica que estamos viviendo en nuestro país y en la América unida. La clase trabajadora debe tener herramientas de poder a su alcance: información, educación popular, salud colectiva, y conciencia popular organizada. De esta manera, no habrá forma que los grandes especuladores de este país nos convenzan que el gobierno posee la culpa total por el aumento de precios. Por el contrario, debemos soñar con un nuevo IAPI, es decir con la estatización de importaciones y exportaciones.

La historia se repetía como tragedia y como comedia decía Marx… está en nosotros romper las barreras de lo imposible, hacer la utopía posible y devolverle al pueblo el poder real.
“un obstáculo nunca puede taparnos el camino, debemos saltarlo, correrlo, quebrarlo y llegar a nuestro horizonte”.

lunes, 28 de mayo de 2012

La educación como herramienta de liberación


Por Rubén Castro

El modelo educativo de un país responde siempre a un proyecto político y económico. Por eso la educación puede ser un instrumento de dominación social o una herramienta política de liberación. En nuestra patria así como hubo y hay modelos económico-políticos en disputa, también estuvo y está en disputa el modelo de educación.
Así para la llamada generación del 80, desde un proyecto liberal, era fundamental consolidar un estado reaccionario y al servicio de la oligarquía  asociada al capitalismo británico en expansión a través del modelo agroexportador. Por ello, el sistema educativo se pensó con el doble objetivo de igualar y nivelar a la vez que diferenciar y jerarquizar. Por un lado, se buscó “normalizar” y ordenar a la heterogénea clase popular conformada por una gran masa de inmigrantes, nativos de pueblos originarios y criollos, a través de la escuela primaria, para garantizar mano de obra y construir al “ciudadano argentino”. Por otro lado, se buscó cualificar y diferenciar a las capas dominantes garantizando que sólo éstas tengan acceso a la educación secundaria y superior. En pocas palabras, se buscaba formar los ciudadanos que harían posible el “progreso” de unos pocos contra la barbarie popular.
Con el proyecto popular de Perón y Evita a partir de 1946, se produjeron profundos cambios estructurales en el modelo productivo. La principal actividad económica pasó a ser la industria y el fortalecimiento del mercado interno. El eje fue puesto en el trabajador y en su espacio de sociabilidad y organización política: la fábrica. Esto también se reflejó en el sistema educativo, ya que fue la primera vez que la educación estuvo en estrecha relación con el “mundo del trabajo y del trabajador”: La educación formaba para el trabajo y posibilitaba el ascenso social, mejores condiciones de trabajo y una más justa distribución de la riqueza. El movimiento obrero se constituía así, como el actor político más importante, en un momento en el que se consideraba a la educación y el trabajo como derechos para todos. Procurando la extensión del sistema educativo se crearon escuelas de tiempo parcial, escuelas-fábrica, escuelas de capacitación obrera, escuelas móviles y la histórica Universidad Obrera Nacional, en 1952. De esta manera la educación era pensada desde un modelo integral, con el objetivo de formar un sujeto social trabajador, participativo, crítico y solidario.
A partir de las décadas del 60’ y 70’ las experiencias latinoamericanas de avance popular se expresaron también en una nueva visión de la educación. La educación popular, ante todo, es una lucha del pueblo organizándose por la inclusión y el cumplimiento de sus derechos. En esos años las prácticas y programas fueron impulsados por los gobiernos populares y llevados a cabo generalmente por militantes de las organizaciones políticas (en Argentina, la JP, en Chile el MIR, en Nicaragua, el Ejército Sandinista, etc.) con el importantísimo aporte del pedagogo brasileño Paulo Freire.
Estas iniciativas, así como el modelo de educación integral fueron violentamente interrumpidas por las dictaduras militares que vinieron a romper la matriz productiva centrada en la industrialización. Las políticas neoliberales, tuteladas por el Banco Mundial y el FMI, que se profundizaron en la década del ’90 (desregulación de la economía, liberación del mercado, aumento de la deuda externa estatal, desindustrialización, flexibilización laboral, desempleo, privatización de los servicios públicos, de la educación y la salud, etc.) a la vez que nos sumían en la pobreza y la desigualdad atacaron al sistema de educación público: la escuela debía formar mano de obra barata para un mercado de trabajo que se achicaba a medida que se “abría” la economía. Las principales medidas fueron la privatización y descentralización De esta manera, la responsabilidad financiera fue transferida a los estados provinciales o a organismos privados (empresas, ONG’s). La educación ya no era concebida como un derecho sino como una mercancía a la cual se accede según los recursos individuales; esta concepción va de la mano de la ideología del proyecto neoliberal: el individualismo, ya que el objetivo era formar un sujeto social competitivo, individualista, agudizando las diferencias existentes.
Hoy la educación forma parte, nuevamente, de un proyecto nacional y popular que aspira a incluir a todas y todos: la AUH es un claro ejemplo de ello, como así también las leyes de Educación Nacional, Educación Técnica, la Ley de Financiamiento Educativo, los Programas Conectar Igualdad, Encuentro, FinEs, la creación de nuevas Universidades, etc .
Sin embargo, todo esto no alcanza, porque al haber tenido en nuestro país durante alrededor de treinta años, gobiernos neoliberales, los niveles de desigualdad y exclusión que han quedado son inmensos. Las medidas nombradas anteriormente, aplicadas en estos ocho años, produjeron grandes avances para apalear los problemas que nos han dejado esos gobiernos que respondían a las corporaciones; pero todavía tenemos mucho por hacer para incluir a la gran cantidad de adultos, jóvenes y niños que no ejercen su derecho a la educación. Es necesaria la participación organizada de todo el pueblo para cambiar esta realidad injusta.
Por ello es vital reforzar las líneas de inclusión a la escuela secundaria que impulsa desde el gobierno la compañera Cristina Fernández de Kirchner y a la vez reclamar al estado (que por su estructura resiste estos cambios y no cede fácilmente a las demandas populares) más herramientas para nuestros jóvenes.

Nuestros mejores cuadros iniciaron su militancia entre los 14 y los 16, años. Por ello nos parece imperioso habilitar el apoyo escolar y la alfabetización para los estudiantes de la escuela secundaria, estas herramientas además de restituir derecho en forma colectiva y solidaria ayudan a la creación de centros de estudiantes y fortalecen su inserción  popular. Situan la cuestión la organización,  como parte del proceso de conocer, comprender y transformar la sociedad en la que vivimos.
Solamente la participación organizada de todo el pueblo, puede hacer grande a un país y fuerte a un gobierno.


Hoy, cuando en toda Latinoamérica se discute sobre el modelo de educación como derecho o como privilegio, nosotros como jóvenes debemos partir de esta reivindicación presente y arraigada en nuestro pueblo: la educación es un derecho de todas y todos y sólo puede restituirse de manera colectiva.




Fuente: Movimiento Evita

lunes, 30 de abril de 2012

Kirchnerismo para armar: la batalla simbólica-cultural.


Por Mariano Osuna.

Los procesos políticos latinoamericanos de este siglo XXI han conformado el marco conceptual de debates profundos sobre disputas simbólicas, permitiendo la ruptura de modelos culturales impuestos por el eurocentrismo materializados a través de la Iglesia Católica y de las potencias políticas-militares.
La batalla simbólica nos plantea el desafío a largo plazo más importante en la tarea de construir nuestro futuro desde nuestra visión, nuestras raíces, nuestras costumbres y nuestra identidad.
Respecto a nuestro país, la voluntad política del Kirchnerismo desde el Estado nos ha permitido plantear la discusión sobre ejes específicos en la dimensión simbólica-cultural. De manera analítica podemos describir cuatro escenarios (trincheras) donde hemos interpelado supuestas visiones “objetivas y naturales”: la visión hegemónica de la historia oficial mitrista, la construcción del “cuarto poder” y su agenda mediática, la idea de roles familiares asumidos, y la opresión naturalizada a las minorías en relación al reconocimientos de ser sujetos de derechos.

La historia oficial Mitrista: La entrega del patrimonio.
“Mi opinión es que el comercio sabe mejor que el gobierno lo que a él le conviene; la verdadera política consiste, pues, en dejarle la más amplia voluntad” Julio Argentino Roca.
Históricamente se nos impuso la cosmovisión de que la apertura a los productos de importación, el endeudamiento externo, la entrega de nuestros recursos naturales y los tratados neocoloniales con las potencias de turno eran en beneficio de nuestra patria; es decir, se nos ha naturalizado la idea de que las relaciones de dependencia con las potencias extranjeras eran un signo civilizatorio para nuestra nación.
Scalabrini Ortiz afirma que “endeudar a un país a favor de otro, hasta las cercanías de su capacidad productiva, es encadenarlo a la rueda sin fin del interés compuesto (…) Tarde o temprano el acreedor absorbe al deudor. Primero al débil y pequeño. Luego al más poderoso y resistente. Forzosamente y muchas veces contra su propia voluntad, el capital centraliza y concentra”.
La oligarquía argentina ligada a los intereses extranjeros, no pudo pese a la sangre derramada y a la opresión de los pueblos hacer olvidar a los profetas de la liberación: las culturas de nuestros pueblos originarios, el plan de operaciones de San Martín y Moreno, la reforma agraria de Artigas, la protección de la producción y el mercado interno (Ferré y Rosas), el gobierno popular de Yrigoyen, la industrialización con justicia social de Perón, la lucha de Cooke, el desarrollo intelectual y militante de F.O.R.J.A., la resistencia del 55, los 30000 compañeros detenidos-desaparecidos, el reclamo organizado por la Democracia, los pañuelos blancos, y tantas otras muestras de lucha por realizar nuestra revolución inconclusa.
En este recorrido por la segunda década del siglo XXI podemos afirmar que con Memoria, Verdad y Justicia hemos interpelado esa visión hegemónica que de manera innata se nos ha impuesto en nuestra conciencia, fomentando el debate sobre la construcción del relato, y revalorizando nuestra identidad desde nuestras raíces.

La agenda mediática del cuarto poder: subjetividad vs supuesta objetividad.
Tal vez el rol del periodismo y de los medios masivos de comunicación audiovisuales y gráficos sea una de las grandes rupturas logradas en nuestro país. Una profesora alguna vez me dijo que los gobiernos pasaban y Clarín seguía estando. En ese momento no entendía el mensaje entre líneas que escondía esa frase.
El 2008 y la disputa con los sectores agromediáticos puso en discusión a las principales corporaciones oligopólicas de nuestro país y a quienes en su voz eran voceros de los principales intereses del gran empresariado nacional e internacional.
Esa legitimidad casi dogmática que tenían los principales cómplices civiles de los procesos más antipopulares de nuestra historia no sólo se ha puesto en discusión, sino que además nos posiciona en una nueva forma de pensar el derecho a la información, la libertad prensa y la relación entre los medios de comunicación y los procesos políticos democráticos.
La nueva ley de servicios de comunicación audiovisual (su reglamentación está trabada por la burocracia judicial en el artículo que lucha contra los monopolios y oligopolios mediáticos) deriva la insólita ley de radiodifusión de la Dictadura más siniestra, sangrienta y masiva de nuestra historia. Esta patriada por la democratización de la información, y el cambio de paradigma (pensando la comunicación como un derecho y no como un servicio comercial) nos desafía en seguir profundizando la reglamentación de la ley aprobada y en promover cada vez una mayor subjetividad sustentada en la honestidad intelectual de los comunicadores (derivando los mitos de la supuesta neutralidad valorativa y de la objetividad periodística).

La familia: los roles asumidos y los roles construidos.
La aprobación de la ley de matrimonio igualitario, el reconocimiento de derechos a las personas LGBT (Lesbianas, gays, bisexuales, trans), los proyectos con estado parlamentario de la legalización del aborto y de la fertilización asistida, la rediscusión sobre la ley de adopción, la interpelación al ridículo concepto de “crimen pasional” y la consecuente incorporación del feminicidio, el reconocimiento de los derechos de las mujeres (en una sociedad tan patriarcal y machista) son algunos ejemplos de situaciones de la vida cotidiana que influyeron en la visión conservadora
tradicional (ligada a conceptos religiosos) de la Familia.
Una de las consecuencias de estos debates ha sido la ruptura de pensar la relación madre o padre–hijo como un vínculo que se construye de manera natural. Los roles paternos y maternos se construyen y de ninguna manera son roles que de manera innata aparecen. Esto deriva la tradicional visión de la familia constituida por hijos y sus progenitores. Por el contrario, por primera vez la ley estática intenta plasmar en su normativa situaciones que ocurren en la realidad. Muchas veces podemos observar que una persona tiene el rol construido de hijo con su abuelo, un tío u otra persona; esto se explica por la construcción de ese rol y no por su naturalidad.
 
La opresión a las minorías: Derechos humanos.
Tal vez una de las batallas simbólicas más representativa de este proceso político (con continuidades y rupturas) sea la no represión de las protestas sociales. El reconocimiento de reivindicaciones históricas respecto a la comunicación, la educación, la salud, a los delitos de lesa humanidad, a los derechos de los pueblos originarios, al derecho a la tierra, a la soberanía real sobre los recursos naturales, al reconocimiento de derechos a personas LGBT, al cambio de paradigma respecto a los derechos de las mujeres en plena igualdad sustantiva con los hombres nos desafía, a largo plazo, a seguir profundizando en todas las configuraciones de lo social la batalla cultural-simbólica.

El desafío: la utopía posible.
Seguir interpelando una sociedad patriarcal y machista impuesta desde los supuestos modelos civilizatorios, continuar con el verdadero reconocimiento de las personas como sujetos de derechos, consolidar las conquistas logradas y profundizar nuestras luchas para lograr su reivindicación desde el Estado como único garante de los derechos (esa tal vez sea la gran paradoja del Estado liberal: es quien viola y es quien garantiza los derechos humanos) son en términos generales nuestros mayores desafíos.
Es menester comprender como dice Hebe de Bonafini que si perdemos esta batalla cultural la culpa será de nosotros, porque como dice el gordo Cooke “cuando culmine el proceso revolucionario argentino se iluminará el aporte de cada episodio y ningún esfuerzo será en vano, ningún sacrificio será estéril  y el éxito final redimirá todas las frustraciones”.

Fuente: Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo.